Se reporta el primer contagio de Ébola fuera de África Occidental

carlos iii

Una enfermera española que cuidaba a un paciente repatriado en un hospital de Madrid, ha contraído el virus de Ébola, y es el primer caso de un contagio reportado fuera de África Occidental. Así lo reportó el Ministerio de Sanidad Española el lunes 6 de octubre. Si bien Thomas Duncan ha causado revuelo por ser el primer ciudadano diagnosticado en EUA, él contrajo el virus en Liberia. En este caso, el contagio ocurrió en el hospital Carlos III de Madrid.

Aunque es relativamente difícil contraer el virus (ya que se requiere contacto con fluídos corporales, p.ej: sangre, vómito, heces), los trabajadores de la salud que atienden a los pacientes de Ébola son el grupo que presenta un riesgo más elevado para contraer la enfermedad.

La OMS ha contabilizado 382 casos de trabajadores de la salud contagiados en la epidemia actual, y 216 decesos.

Las autoridades españolas investigarán cómo se contagió Teresa Romero, la enfermera en el hospital Carlos III, ya que las medidas de seguridad adoptadas parecían ser las adecuadas. Por ejemplo, todo el personal que debe tener contacto con los enfermos, utiliza trajes que cubren desde la cabeza hasta los pies. Posteriormente los trajes son desinfectados e incinerados.

Hace unos cuantos días, Teresa presentó un cuadro de fiebre alta, pero en ningún momento los médicos consideraron que el Ébola pudiera ser el responsable, precisamente por las altas medidas de seguridad tomadas.

Sin embargo, tres días después una ambulancia recogió en su hogar a la enfermera, fue llevada al hospital y finalmente se determinó que había contraído el virus. Ahora la vigilancia epidemiológica se ha extendido a los paramédicos que la trasladaron sin ningún equipo de seguridad y a su esposo.

Mientras esto ocurre, Teresa está siendo tratada con sueros de pacientes que han superado la enfermedad y que por lo tanto generaron los anticuerpos necesarios. Algunos medios sugieren que el suero fue obtenido de Paciencia Melgar, una religiosa que contrajo el virus en Liberia, y que fue colaboradora del primer sacerdote español fallecido por la enfermedad, Miguel Pajares.

Este caso enciende las alertas en cuanto al nivel de preparación de los hospitales para tratar a pacientes infectados con Ébola, así como la necesidad de que los hospitales revisen minuciosamente sus propios protocolos de seguridad. Pero aún con el mejor entrenamiento y equipo, la naturaleza infecciosa de los fluidos corporales que contienen al Ébola, conlleva que las infecciones accidentales en trabajadores de la salud que tratan a pacientes infectados continuará.

Las últimas cifras arrojan 3400 decesos y 7500 casos confirmados por el virus. Aunque los oficiales de salud coinciden en que muy probablemente sea una cifra discreta, ya que seguramente hay muchos casos sin contabilizar.

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