La respuesta global para detener la epidemia de Ébola finalmente se concreta

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El 18 de septiembre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó una resolución que declara al actual brote de Ébola como “una amenaza para la paz internacional y la seguridad”. Dos días antes, EUA declaró que mandaría 3000 efectivos militares a África Occidental, y que destinaría 750 millones de dólares para ayudar a la población civil. Estas medidas no tienen precedente: es la primera vez que se toman tales disposiciones para tratar de contener un brote. Si bien el esfuerzo es notable, algunos expertos temen que detener el brote ahora sea mucho más difícil que cuando la emergencia comenzó. Es probable que estas medidas lleguen demasiado tarde.

Hasta el 23 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) contabilizó 5864 casos y 2811 decesos. El brote se remonta a marzo de este año, sin embargo sólo el grupo humanitario Médicos sin Fronteras es el único que ha desplegado ayuda sustancial en la región afectada, que incluye Liberia, Sierra Leona y Guinea. Durante los meses pasados, Médicos sin Fronteras había levantado la voz para que la comunidad internacional emprendiera acciones urgentes para detener el brote.

El secretario general de la ONU, dio a conocer la “Misión de las Naciones Unidas para la Respuesta ante la Emergencia del Ébola”. Dentro del programa, destaca destinar recursos de las agencias de la ONU en coordinación con los esfuerzos de miembros de las naciones y otros donadores. Puntualmente, la Misión debe: i) Detener el brote; ii) Tratar a los individuos infectados; iii) Proveer servicios esenciales; iv) Preservar la estabilidad y prevenir más brotes.

Por su parte, EUA planea establecer una base militar en Liberia y construir 17 centros con 100 camas cada uno en la región afectada. Asimismo, planea reclutar personal médico para dichos centros y capacitar hasta 500 trabajadores de la salud por semana.

Sin embargo, Adam Kamradt-Scott, de la Universidad de Sidney, señala en entrevista para Nature el 23 de septiembre que la comunidad de salud pública tiende a ver la participación militar “con prejuicios y desconfianza”. Aunque él ve con buenos ojos el plan de EUA. “Las fuerzas militares tienen estrategias únicas que pueden ayudar a las autoridades civiles.” Además, agrega que si la operación ayuda a contener la epidemia, se sentaría un precedente para reaccionar ante brotes de preocupación internacional.

Pero Daniel Bausch, de la Universidad de Tulane en Nuevo Orleáns, y quien atiende a pacientes con Ébola en Sierra Leona, opina que capacitar al ejército para actuar en respuesta ante brotes epidémicos tomará un largo tiempo. Añade también que la situación es muy extrema como para que la ONU la resuelva sin ayuda, por lo que otros países deben participar en la contención.

Jean-Clément Cabrol, director de operaciones de Médicos sin Fronteras, dice que ambos esfuerzos son bienvenidos, pero que la situación ha empeorado en las pasadas semanas, por lo que actuar con celeridad será la clave. Los centros de tratamiento en las tres naciones más afectadas están completamente rebasados. Esto promueve la dispersión de la enfermedad, porque los centros se ven obligados a mandar a sus casas a la gente infectada, quienes a su vez infectan a más personas.

Las medidas de salud pública convencionales ya no están funcionando, dice Bausch. Se ha vuelto prácticamente imposible detectar y aislar a los infectados, y además monitorear a la gente con la que han estado en contacto. Bausch recomienda centrar la vigilancia epidemiológica en las áreas cercanas a las zonas afectadas, lo cual evitaría una diseminación más amplia del Ébola. Por último, agrega que los esfuerzos internacionales sólo serán efectivos si incluyen la capacitación de personal de salud en, por ejemplo, bioseguridad. El dinero y las provisiones son bienvenidas, pero no son suficientes por sí mismas.

Con información de Declan Butler @ Nature Publishing Group.

 


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