La nueva variante de influenza H7N9 y su potencial para causar una epidemia global

H7N9 2013

En 2003, el mismo año de la pandemia del SARS (más información aquí), surgió en China un virus de gripe aviar (un tipo de influenza que regularmente sólo afecta a las aves) con una característica nunca antes vista: podía infectar humanos. Esta variante (H5N1) resultó ser muy agresiva, lo que provocó alarma mundial entre los expertos en salud. Seis de cada 10 personas que se infectaron fallecieron.

Por fortuna, la cepa H5N1 no se transmitió de persona a persona: sólo enfermaron aquellos que estuvieron en contacto estrecho con aves infectadas. Esto evitó su dispersión entre la población general.

Diez años después, China vuelve a ser el centro de atención, puesto que otra nueva cepa de influenza, también de origen aviar y muy agresiva, parece transmitirse de persona a persona lo que podría ocasionar una epidemia global o pandemia.

Esta nueva cepa, H7N9, ha infectado a más de 130 personas desde abril de este año, 43 de las cuales fallecieron. En la mayoría de los casos, los pacientes tuvieron contacto con aves de corral vivas en los mercados chinos. Este dato sugiere que sólo aquellas personas expuestas a las aves infectadas tienen el riesgo de contraer el virus. Sin embargo, dos enfermeras que cuidaron de pacientes contagiados con H7N9, también adquirieron el virus y desarrollaron la enfermedad.

EN BÚSQUEDA DE RESPUESTAS

Yoshihiro Kawaoka es uno de los líderes en la investigación de influenza a nivel mundial, y encabezó un interesante y revelador artículo que fue publicado en la revista Nature en mayo pasado (click aquí para ver el artículo). En dicho trabajo, se analizan dos muestras del virus H7N9 aislados de humanos residentes en China. “Los virus H7N9 tienen varias características típicas de los virus de influenza humanos, por lo tanto poseen potencial pandémico y deben ser monitoreados de cerca”, escribe Kawaoka, quien demostró que estos aislados pueden replicarse exitosamente en células de mamíferos.

Los hurones son un modelo ideal para estudiar el contagio de la influenza: tosen, estornudan y de esta forma dispersan el virus. Precisamente en un ensayo con hurones, se demostró que un aislado de H7N9 era capaz de transmitirse al estornudar. Si bien el nivel de transmisibilidad es menor al de un típico virus de influenza humano, la cepa podría mutar para que la transmisión mediante el aire sea altamente eficaz.

En otro ensayo, Kawaoka y colaboradores demostraron que el H7N9 es capaz de infectar las vías respiratorias superiores e inferiores en monos. Como referencia, la habilidad de replicación de los virus de influenza humanos está restringida a las vías respiratorias superiores en primates infectados. Este dato arroja luz sobre las adaptaciones que tiene la nueva cepa para infectar exitosamente al huésped.

¿ESTAMOS PROTEGIDOS CONTRA LA NUEVA CEPA H7N9?

Se recolectaron muestras de sangre de 500 personas de todos los intervalos de edades, y se buscaron anticuerpos que reconocieran al virus H7N9. (Si hubiera existido contacto previo con el virus en el pasado cercano, se habrían generado anticuerpos.) No se encontró en ningún caso anticuerpos que reconocieran al virus chino. Esto quiere decir que es la primera vez que las personas se están infectando con esta variante, lo que los pone en riesgo de sufrir enfermedad severa.

También fueron probados los medicamentos antivirales disponibles para tratar la influenza. El oseltamivir resultó poco eficaz cuando fue probado en ratones infectados. Esto concuerda con uno de los primeros casos reportados en humanos, donde el paciente fue tratado con oseltamivir y no hubo ninguna mejoría. Lo anterior es una prueba contundente de la rápida aparición de variantes del virus de influenza resistentes a fármacos. En contraste, el favipiravir mostró un efectividad terapéutica clara en las dosis administradas. En caso de una epidemia, este medicamento sería el de elección.

MÁS INVESTIGACIÓN

Si bien los datos vertidos en el artículo publicado en la revista Nature son relevantes y la velocidad con la que la investigación se realizó fue notable –en sólo 3 ó 4 meses, cuando regularmente pueden tomar más de un año— resta investigar cómo y por qué los virus de influenza aviar se adaptan para infectar mamíferos.

Dado que se trata de una enfermedad de aves que podría afectar al ser humano, también es clara la necesidad de una mayor coordinación entre los esfuerzos de investigación de los especialistas médicos y veterinarios.

Kawaoka afirma que este tipo de trabajos conjuntos serán muy importantes, ya que el virus H7N9 no mata a las aves de corral. Esto hará muy complicado su vigilancia y seguimiento.

“No podemos estar atentos sólo a las aves enfermas o muertas. En lugar de ello, se deben realizar pruebas para determinar si un ave está infectada o no. Considerando la vasta cantidad de aves de corral, esta es una tarea de proporciones gigantescas”, escribe.

Por lo pronto, se necesita más investigación para el desarrollo de vacunas, para evaluar los riesgos y para entender a cabalidad por qué el virus H7N9 infecta tan eficientemente a los humanos.


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