Un nuevo Coronavirus al acecho

Hofuf MERS-CoV

¿Se acuerdan del síndrome respiratorio agudo grave?

Mejor conocido como SARS, por sus siglas en inglés, fue la primera pandemia del siglo XXI –en 2003— y la primera vez que un coronavirus se identificó como causa de una enfermedad grave. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, infectó a más de 8,000 personas y mató a cerca de 800. Hasta entonces, los coronavirus se conocían sólo como uno más de los muchos tipos de virus que pueden causar un resfriado común.

En abril del 2012 surgió en Hofuf, Arabia Saudita, una epidemia de un nuevo coronavirus mortal. Relacionado con el coronavirus que causa el SARS, ocasiona síntomas parecidos a la gripe, y estos pueden progresar hasta una neumonía severa que acarrea la muerte.

Hasta la fecha, han sido confirmados 80 casos con el síndrome respiratorio por coronavirus del medio oriente (MERS-CoV, por sus siglas en inglés); de los cuales 45 fallecieron. Esto arroja una cifra de mortalidad del 56%. Hay casos confirmados en Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Jordania, Qatar, y Túnez.

Esto ha encendido las luces de alerta en la Organización Mundial de la Salud, ya que la posibilidad de una pandemia está latente. La tasa de mortalidad del nuevo coronavirus parece alta, pero este dato debe tomarse con cautela. Es probable que haya muchos más individuos infectados desarrollando síntomas mínimos o moderados. Incluso, puede haber personas portadoras capaces de transmitirlo pero que no presentan síntoma alguno. Sumando estas subpoblaciones, la tasa de mortalidad podría ajustarse y reducirse significativamente. Además, hay factores que abonan a la incertidumbre: se conoce muy poco acerca de su origen y su dispersión.

Hay dos teorías acerca de su origen: i) los murciélagos, y ii) los camellos. Los murciélagos son hospederos comunes de los coronavirus, aunque el contacto entre murciélagos y personas no es común en el Medio Oriente. Por otro lado, los murciélagos viven en las palmas, mismas que abundan en Hofuf. Por ello, al defecar u orinar sobre ellos podrían contaminar sus frutos (los dátiles), que se consumen mucho en esa zona. Sin embargo, ningún dátil o murciélago ha dado positivo para el nuevo coronavirus. Los camellos se hicieron sospechosos dado que un paciente de los Emiratos Árabes Unidos poseía camellos y atendió a un animal enfermo poco antes de mostrar los síntomas de la enfermedad. Gracias a este dato, también se investiga a cabras, camellos y animales domésticos como focos potenciales de infección.

¿Y LA TRANSMISIÓN?

Si bien el origen del nuevo coronavirus es incierto, se sabe aún menos sobre su forma de dispersión. En un principio se creyó que sólo afectaba a pacientes que estaban inmunocomprometidos, ya que las infecciones intrahospitalarias habían sido frecuentes. Pero también algunas enfermeras que estuvieron en contacto con los pacientes infectados contrajeron y desarrollaron el virus a pesar de estar completamente sanas.

Aunque no parece tener la misma facilidad de contagio que el SARS, podría adaptarse para dispersarse más eficientemente y elevar la morbilidad.

Margaret Chan, directora de la OMS, ha dicho que la información proporcionada por los países afectados por la enfermedad es muy escasa. El mes pasado, en la Asamblea Mundial de la Salud, le recordó a los asistentes cuáles son sus obligaciones bajo las regulaciones internacionales de salud. Chan sabe bien cómo lidiar con estas situaciones: ella era la encargada del Ministerio de Salud en Hong Kong durante el brote del SARS.

La falta de información genera inquietud entre las autoridades de salud. A fin de conocer la dimensión del problema y establecer políticas públicas para contener esta enfermedad, es necesario tener identificados a el o los portadores naturales del virus, y conocer los mecanismos concretos de su dispersión. Cuando haya claridad en estos datos, se podrán tomar las medidas precautorias necesarias.

Finalmente, Novavax ya trabaja en una vacuna contra el nuevo coronavirus, pero tardará más de un año en liberarse al mercado debido a los procesos inherentes a su producción y periodos de prueba.


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